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Manifiesto Cristiano, punto 3

Publico el punto 3 del Manifiesto Cristiano:

3.- En el cristiano se profundiza la conciencia del mal y de la culpa; conoce por la Fe sobrenatural el origen de la proclividad hacia la ignorancia del necio y puede obrar el mal incluso queriendo el bien; conoce que el Diablo opera principalmente sobre la inteligencia para tentar al hombre.
La seducción de Adán y Eva consistió en soliviantar la pasión curiosa, exasperando el apetito desordenado de la ciencia del bien y del mal, como si fuera el saber sumo; error análogo al de creer que el libre albedrío o poder de obrar el bien y el mal es la suma libertad.
La ciencia perfecta es la verdad de lo que es, de todo cuanto existe o puede existir conocido en su principio y en su fin. Y la perfecta libertad es la de quien no puede pecar, la libertad de Dios que en su omnipotencia permite el mal para obtener un bien mayor, pero que no puede obrar el mal por sí mismo, lo cual sería una deficiencia en su voluntad. La libertad de la Santísima Virgen María fue más acabada, cumplida y perfecta que la de cualquier criatura porque era impecable. Los santos son los más libres entre los hombres porque llegan a obrar exclusivamente el bien, conforme a la voluntad de Dios y por la gracia de Dios.

Manifiesto Cristiano, punto 2

Siguiendo con la publicación del Manifiesto Cristiano, hoy publico el segundo punto:

2.- El Sermón de la Montaña prosigue detallando los rasgos que configuran el perfil moral del cristiano y conducen a la Beatitud en el Reino de los Cielos que ya está realmente presente entre los hombres.
La primera advertencia del maestro a sus discípulos es definitoria y tajante en cuanto al testimonio y estilo de vida: "Vosotros sois la sal de la tierra... y la luz del mundo..." Quiere decir una real presencia, un ejemplo viviente, la verdad militante, agónica, osada e intrépida como Cristo mismo. Jamás insípido, ni desteñido, ni disimulado, ni vergonzante. No puede esconderse la Ciudad de Dios que esplende sobre la ciudad de los hombres, ni ponerse debajo del celemín la candela encendida; tienen que brillar con la nitidez soberana de la definición. En el seno de la familia, en la profesión, en la vida de relación, en la cátedra, en la opción política, "diréis solamente: sí, sí; no, no", tal como nos manda Jesucristo más adelante. En orden a la Verdad de Dios y a las verdades esenciales que son un reflejo de Dios en lo temporal —los principios constitutivos de la familia, la propiedad, la escuela, la profesión, la empresa económica, el Estado—; en el orden de los principios y esencias, repetimos, el cristiano no puede aceptar el pluralismo de las opiniones y de los criterios. Aquí debe sostener la verdad y combatir el error con idéntica firmeza; no puede ceder un ápice ni conformarse a nada que sea lesivo del orden natural, cuyo autor es el Verbo que nos ha creado y redimido.

La nueva actitud eclesial...

Hacemos una pausa en la publicación del Manifiesto Cristiano, debido a la actualidad de lo que escribí en 1970:

"La nueva actitud eclesial, es presentar un cristianismo amable, conciliador, aceptable para todo el mundo, desbordante de amor y simpatía benévola hacia todo lo terreno y temporal. es evidente que en procura de esta aproximación al hombre de hoy, al mundo de hoy, la Iglesia acentúa lo que puede ser acogido con reservas, así como atenúa lo que puede ser acogido sin reservas, así como atenúa lo que puede irritar. Acaso sea por esta razón que el Nuevo Orden de la Misa se demora en torno al convite eucarístico y pasa rápido sobre el Sacrificio de la Cruz; en el mismo sentido, antes que la remisión de los pecados de los vivos y de los muertos, se resalta el alimento y santificación de los fieles presentes" 

Jordán Bruno Genta, Seguridad y Desarrollo, Buenos Aires, Editorial Cultura Argentina. 1970 p. 32



Manifiesto Cristiano


Hace algunos años (1973) escribí el libro "Opción Política del Cristiano - Soberanía de Cristo o soberanía popular", unos de sus capítulos es el Manifiesto Cristiano, en contraposición al manifiesto comunista, iré publicando cada uno de sus puntos en las próximas entradas:

El Manifiesto Cristiano 
1.- La opción política del cristiano, lo mismo que cualquier otra opción humana, supone esa real liberación interior por medio de la conversión a Cristo, autor de todo poder y maestro de obediencia. 
El Manifiesto Cristiano, el programa de la Verdad que nos hace libres en el desprendimiento de bienes y poderes personales, es el Sermón de la Montaña. Allí está la definición de lo que es ser cristiano, su perfil esencial y estilo de vida; el fundamento de toda elección justa; el sí sí y el no no que debe sellar un compromiso definitivo. Allí está la razón esclarecedora de lo que hemos de aceptar y de lo que hemos de rechazar con firmeza en lo político que es lo primero en el orden temporal. Allí está fijado el criterio para discernir los medios más congruentes con el fin que debe orientar la opción política del cristiano: "instaurarlo todo en Cristo", según la clásica expresión de San Pío X.

Sobre la autoridad

.... La autoridad en que consiste el ejercicio del poder no existe en sí misma. Lo primero que tiene que saber el qobernante es que la autoridad que ejerce no es para él, ni para beneficio y provecho suyo ni de los suyos, sino que es para el servicio y el bien de los gobernados. La autoridad en ejercicio de poder es un modo eminente de servir al prójimo en Dios, que es servirlo como es debido.
El populismo, en cualquiera de sus expresiones, es adulación y subversión. .... La vigencia de ese populismo ha envilecido y desprestigiado el principio de autoridad así como todo sentido jerárquico. La crisis de autoridad se traduce a la vez en una crisis de libertad, porque no hay ejercicio de la libertad, sin autoridad. Si yo no tengo la autoridad del saber y de la verdad, ¿cómo voy a ser libre? ¿cómo voy a ser libre en cualquier cosa si no tengo el dominio de esa cosa, si no tengo autoridad?...

Jordán Bruno Genta, "El Asalto Terrorista al Poder", Cap. 45 "La corrupción moral", Ed. Buen Combate, 2014, p. 463

Realeza de Cristo

...se advierte una gran dificultad para entender la realeza de Cristo en lo temporal; porque la parte más difícil de admitir en este momento es la realeza de Cristo. Los cristianos son propensos a aceptar esa realeza en el orden interior, en la propia vida, hasta en la vida de la familia, en la profesión que cultivan; pero esos mismos cristianos piensan, y actúan en consecuencia, que hay un terreno que está vedado a Cristo, que es el terreno de la política. Pero si Cristo es Rey y es Soberano y el verdadero y único Soberano de todo lo temporal, es también soberano en la política. En consecuencia en este momento, en Argentina, se plantea a todo cristiano este problema: ¿quién es el soberano en la Ciudad? ¿Cristo o el número? ¿La soberanía de Cristo o la soberanía popular?. Yo pregunto, ¿Dónde está Cristo en la política?. No está en ninguna parte.

Jordán Bruno Genta, "El Asalto Terrorista al Poder", Cap. 25 "La Realeza de Cristo", Ed. Buen Combate, 2014, p. 264